Cáncer de mama: ¿por qué nos cuesta cuidarnos?

El 19 de octubre, cuando se celebra el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, todo se viste de rosa y las mujeres recordamos que tenemos que ir al control porque 1 de cada 8 de nosotras lo va a sufrir en algún momento de la vida. Sin embargo, muchas no vamos. O, peor: nos hacemos los estudios y no los vamos ni a retirar. ¿Por qué nos cuesta tanto a las mujeres tomar las riendas en algo tan importante como el cuidado de nuestra salud?

El cáncer de mama es el más frecuente en la mujer, pero no el de mayor mortalidad. Tratado a tiempo, es curable en el 90% de los casos. Pero para tener éxito en la terapia, es fundamental detectarlo a tiempo. Y en eso, la mamografía sigue siendo el método de diagnóstico imbatible. No obstante, y aunque la cubren obras sociales, prepagas y el sistema público de salud, el porcentaje de mujeres que cumple con la rutina de ese estudio anual sigue siendo muy bajo.

“4 de cada 10 mujeres de más de 40 años no se realizan mamografías anualmente. Cerca de 6 millones de mujeres declaran no haberse realizado una mamografía nunca. 3 de cada 10 argentinas no visitan al ginecólogo al menos una vez al año y 4 de cada 10 declaran que el ginecólogo no les realiza revisión mamaria una vez al año”. La que apabulla con estos datos es Flavia Sarquis, coordinadora de diagnóstico mamario de Diagnóstico Maipú y miembro de la Sociedad Argentina de Mastología. Está citando la Encuesta de Opinión Pública realizada por Voices! para Fundación Avon, que en 2016 midió el conocimiento de los argentinos acerca del cáncer de mama.

Detrás de estas cifras preocupantes, hay razones. “A pesar de que existen herramientas preventivas costo efectivas de la enfermedad mamaria y ginecológica, la percepción y el conocimiento que tienen las mujeres de algunas regiones de Argentina sobre la prevención y el tratamiento del cáncer de mama y cuello de útero es prácticamente inexistente.  Hay muchas mujeres que no cuentan con información o conocimiento, y viven en zonas de baja cobertura del tamizaje y tratamiento. Y aún las residentes de las grandes ciudades, muchas veces no poseen el conocimiento adecuado”, analiza Sarquis.

Dolores Arrabal tuvo cáncer de mama. Para ella, fue “un shock”. Lo superó, y con otras sobrevivientes de la enfermedad integran Enlazadas, una ONG que se dedica a la concientización. Cree que “en general la población de mediana edad está concientizada, pero incide mucho el estrato social. Por eso son importantes las mamografía móviles, que llegan a zonas rurales o barrios carenciados”.

Con ella coincide Natalí Kliksberg, directora de Telmed, una red de telemedicina en donde los chequeos se realizan en centros periféricos del interior del país y en la estación de Constitución en Capital, y los especialistas realizan el diagnóstico desde el lugar donde estén en forma inmediata: “Mientras más alto sea el nivel socioeconómico, generalmente más conciencia hay; mientras más bajo sea el nivel, hay menos recursos”.

Sin embargo, incluso entre las clases medias y altas, los controles no se hacen con la rigurosidad que se debería. Por falta de tiempo, por otras prioridades, porque yo hago dieta y voy al gimnasio, porque no me duele nada, porque soy joven, porque a mí no me va a pasar, porque mirá si me encuentran algo. ¿Quién no usó algunas de estas excusas para no hacerse el control anual?

“Si bien se sabe de la importancia de los controles mamarios al momento de realizarlos pueden surgir dificultades y resistencias. Muchas mujeres los evitan por temor al resultado, otras lo realizan y no lo retiran por el mismo motivo. He recibido pacientes que aún palpándose un nódulo no asisten a la consulta hasta transcurrido mucho tiempo, por temor a los resultados que confirmen el diagnóstico tan temido”, cuenta la licenciada Daniela Berdinelli, psicóloga del Hospital Austral y una de las responsables del 5° Congreso de Pacientes de Cáncer de Mama del Centro Mamario del hospital.

¿Cómo dar vuelta este escenario? “Hay que continuar trabajando en campañas de información y concientización del cáncer de mama: el apoyo de los medios en actividades de concientización realizadas para tal fin colaboran en considerar que el cáncer no es sinónimo de muerte. Es importante continuar trabajando sobre la importancia de realizar los controles periódicos adecuadamente sin posponerla para permitir cuidar nuestra salud”, sugiere.

Hablemos de la mamografía

Si hay que derribar mitos, muchos tienen que ver justamente con la mamografía. Este estudio se realiza con una baja radiación y permite detectar los tumores en un estadío temprano. No es dolorosa: puede causar algunas molestias, que cada vez son menos con los nuevos equipos. Además, en los últimos tiempos, se crearon nuevos equipos aún más efectivos.

“Este es un momento de las Ciencias Médicas realmente asombroso, con nuevos e inimaginables desarrollos tecnológicos que nos brindan herramientas que permiten ver la imagen de la mama en diferentes proyecciones. Es algo que siempre lo imaginábamos y que ahora lo tenemos en nuestras manos. Esta tecnología nos permite brindar no sólo un mejor servicio sino un superlativo cuidado de la mujer. El paso de la mamografía digital directa a la mamografía tridimensional o Tomosíntesis 3D es un logro inmenso en el reconocimiento de la anatomía de la mama”, comentó sobre la tecnología de vanguardia Ricardo Rojas, director médico de Diagnóstico Rojas.

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