Al bar con tu hijo

Sí. Le podés decir a tu hijo chiquito sin temor: ¡vayamos juntos a tomar algo a un bar! En Buenos Aires, hay un bar de chicos con juegos, música, tragos infantiles y comida de colores. Todo eso junto y en un mismo lugar.

Canté Pri, así se llama, está perdido en una callecita de Palermo y, de verdad, si querés conseguir lugar, tenés que ir con tiempo, algo así como “cantar pri” como cuando éramos chicos.

Con mi hija Eva y unos amigos caímos una tarde de sábado y, con la suerte de nuestro lado, conseguimos una mesa en el piso de arriba. Para llegar, atravesamos una puertita con protección para impedir que los niños entren, suban y salgan sin control.

Antes y después de la puertita, tanto en la planta baja como en el primer piso, se abre el mundo de la infancia en su versión clásica, ese mundo al que los adultos solemos meternos tímidamente hasta que nos recordamos de chicos.

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Mini tableros de ajedrez, juegos en las mesas o imantados en las paredes, telas y ruedas colgantes como hamacas, peldaños en la pared para escalar, un metegol, colchonetas, ladrillitos para armar… lo de siempre, pero con una mirada creativa. No hay tecnología a mano. Nenas y nenes de distintas edades “se conectan” con su infinita capacidad de juego.

Podés almorzar, merendar (¡tienen mate!) y hasta cenar. Las consumiciones son a la carta, con sugerencias del día y menús pensados para toda la familia. Todo es casero y para los pequeños, de colores. ¡Sorprende ver un trago verde o una torta esponjosa como un arco iris comestible! También hay también trufas y galletitas coloridas,chocotorta, bizcochitos, sandwiches, hamburguesas… “¿Cómo se hace mamá? ¿Hacemos una?”, me desafió mi hija a replicar en casa una torta multicolor. Los adultos también tienen variedad de platos también caseros y simples, según el horario.

No hay ambiciones desmedidas en los que armaron Cante Pri. Es un lugar sencillo, con comida sencilla y atención sencilla. El plan es divertirse justamente con lo simple, compartir sin estridencias, con el juego como base de todo. En síntesis: lo que siempre nos entretuvo. Por eso mismo, date una vuelta.

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