El monstruo en la escuela

Las mamás que amamos a nuestros hijos tenemos la preocupación latente sobre lo que pasa puertas adentro del colegio. Elegimos la institución a la que van por su trayectoria y valores que son en definitiva los que van a recibir nuestros hijos, como complemento necesario de lo que viven en casa.

La realidad se ocupa permanentemente de ponernos en alerta. Esta semana se conoció la condena por maltrato de menores a las maestras del jardín Tribillín. Escuchamos cada vez más seguido denuncias de padres por presuntos abusos sexuales de docentes y no docentes hacia alumnos pequeños, hijos como los míos o los tuyos. Todo, en distintos niveles sociales, en escuelas públicas y privadas, sin distinción.

¿Dónde tenemos que poner el foco las MUM para prevenir situaciones así?

Consultamos a distintos especialistas en Educación y Psicología y directores de colegio de Capital y el conurbano para tratar de entender. La mayoría coincidió en estos puntos.

Las mamás podemos:

  • Estar atentas a los que los chicos comunican verbalmente o a través del juego. Muchas veces los chicos reproducen en el juego sus propias vivencias escolares.
  • Observar sus conductas. Si hay cambios en sus actitudes con respecto al colegio, puede estar pasando algo. Generalmente esto se traduce en hipersensibilidad (desde el llanto hasta la pelea) y no tiene horarios. Puede haber señales durante la vigilia o, especialmente, la noche. El aumento de los terrores nocturnos es un síntoma, entre otros. “Mi nieta no quería entrar al jardín. Nos decía solo eso. Finalmente, por el relato de otros nenes se destapó la olla. La maestra les tiraba agua o no los dejaba ir al baño cada vez que se portaban mal”, relata Juan, abuelo de una nena de 5 años de un jardín público.
  • En caso de que tu hijo no sea muy comunicativo, hablar con otras mamás para saber qué comunican sus nenes sobre la escuela.
  • Pedir apoyo a los profesionales que asisten en el colegio si detectamos algo no habitual.
  • Saber con qué adultos se relacionan nuestros hijos en la escuela.

Las escuelas deben: 

  • Hacer a los maestros un apto psicofísico.
  • Tener aulas abiertas: abiertas pedagógicamente a los padres y abiertas con ventanales que permitan ver qué pasa adentro.
  • Ofrecer un equipo de orientación y un plan de acción frente a una situación delicada.

 

“Las escuelas son también espacios promotores de salud. No lo olvidemos”, coinciden los especialistas.

Fuentes: Gabriela Dueñas, Licenciada en Ciencias de la Educación, Psicopedagoga y Psicóloga/Fernanda Maffei, Licenciada en Ciencias de la Educación, directora de una escuela

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