Vacaciones: 10 destinos en el país (que no sean la Costa)

Ya estamos terminando el año  y las vacaciones se nos imponen como una necesidad. Cortar, desconectarnos del mundo, recalcular, tener el reencuentro familiar que nos cuesta lograr en la rutina diaria, y cargar pilas para el 2019 que se viene.

Definir un destino que nos permita conseguir todo eso (y que podamos pagar, obviamente) puede convertirse en un dilema. Este año, además, hay una coyuntura económica que desalienta, por el cambio del dólar, el turismo al exterior. ¿Nos vamos de vuelta a la Costa? ¿O armamos otro plan? La propuesta de hoy es, si todavía no sacaste pasaje, pensar en otros destinos copados en el país para ir con chicos (recomendados por expertas en algunos casos y probados con niños por quien suscribe en otros), si querés salir del balde, la palita y los castillos en la arena.

 

Córdoba

Si la idea no es playa, la sierra aparece como la primera opción. Y Córdoba es un destino que se impone. “Amo las sierras, para mí siempre es el mejor plan de vacaciones así que no puedo ser muy objetiva”, advierte Grisel Isaac, editora del suplemento Viajes de Clarín. Explica que “básicamente hay que elegir entre tres valles: Punilla (el histórico, más desarrollado a nivel gran infraestructura); Traslasierra (el más agreste, con mayores posibilidades de acceso fácil a los ríos) y Calamuchita (con toda la impronta de la inmigración alemana, es la zona de Villa General Belgrano y La Cumbrecita)”.

Este último, el Valle de Calamuchita, es el recomendado cordobés de Dolores Yomha, periodista dedicada a temas turísticos en Radio Nacional y autora del blog Bolso de Mano (Mujeres que aman viajar). “A 85 km al sur de la ciudad de Córdoba es posible soñar con que se está en alguna localidad del centro europeo.  Apenas mirar alrededor y la arquitectura bávara, los muñecos y los trajes y los platos típicos se hará presentes en cada detalle del casco urbano. Los restaurantes familiares junto a grandes patios cerveceros, una ciudad tranquila que da la bienvenida a los más chicos pero que no los exalta. A este lugar se le puede sumar una estadía u una minirecorrida por La Cumbrecita. Es una aldea peatonal, a 1.450 metros del nivel del mar y data de 1935, cuando unos alemanes construyeron la primer casa”, describe.

Grisel aporta un dato fundamental para los que elijan Córdoba: tener hotel/cabaña con pileta o cerca de un río/arroyo para darse un chapuzón, o movilidad para buscar lindos ríos para bañarse, porque el calor serrano aprieta. “En algunos casos, no todos son accesibles fácilmente y necesitás la guía de alguien del lugar o una 4×4 para no romper tu auto, como en muchos lugares de Puntilla donde hay ríos increíbles, pero no tan accesibles”, advierte.

 

Ushuaia

“Cuando viajamos afuera buscamos lugares exóticos. ¿Por qué no pensar qué lugares exóticos tenemos en Argentina?”, se pregunta Daniela Dini, periodista especializada en viajes y gastronomía que hace Bocacalle en Brunch por FM Metro y escribe The Urban Hunter Project. Y ella misma se contesta: “En Argentina tenemos el fin del mundo, la ciudad más austral del planeta”. Ushuaia, entonces, es su primer recomendado: “Va mutando en cada estación y en verano cambia completamente”. Allí, se puede ir a pescar, hacer actividades de trekking con varios senderos para realizar caminatas en familia, está el tren del fin del mundo y se puede visitar la cárcel, entre otros puntos turísticos ligados a la historia de la ciudad. “Lo tenemos naturalizado, pero no mucha gente ha ido. Es algo exótico, está en nuestro país y hay que revalorizarlo”, plantea.

 

La Ruta de los 7 Lagos

“Este es un viaje único y encantado de nuestra Argentina. Son 110 km de una ciudad a la otra y las paradas en cada lago no tienen desperdicio”, dice Yomha, que puesta a elegir recomienda hacerlo en primavera porque “los verdes de la vegetación contrastan con el lapizlázuli de los lagos y es un jolgorio para la vista”. De norte a sur el trayecto empieza por el lago Lácar y continúa por el Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso, Espejo y el enorme Nahuel Huapi. “La posibilidad de hacer picnics, pequeñas caminatas por algunas de las playas, y simplemente relajar en este paraíso hacen de este circuito una travesía inolvidable”, asegura. Y sugiere, si uno va en viaje desde Buenos Aires, parar en La Pampa para hacer noche ahí y seguir viaje a San Martin de los Andes.

 

Costa Atlántica patagónica

Si no podés dejar la playa, pero querés cambiar de geografía. “Las distancias son largas, pero puede ser una buena opción de travesía”, indica Grisel. Ella propone un itinerario que arranca en Camarones y que, pasando por Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia, llega hasta Puerto Deseado, en Santa Cruz. “Puerto Deseado es un lugar increíble, pero como es más difícil llegar, no tiene tanta fama como Madryn. Hay pingüinos de dos tipos (magallanes y penacho amarillo), delfines, muchas aves, lobos marinos y las excursiones por la ría son espectaculares”, recomienda.

“Puerto Madryn es otro lugar que se disfruta mucho con chicos“, suma Grisel otro punto en la Patagonia. “En verano están los pingüinos (en varias reservas, la mayor es Punta Tombo), también se puede hacer snorkel o buceo con lobos marinos, paseos embarcados, estancias, o visitar lugares tradicionales como Gaiman o el Museo  Feruglio en Trelew con toda la historia de los dinosaurios (y donde suelen organizar actividades especiales para chicos cada tanto)”, enumera. Las playas también se pueden disfrutar pero, advierte para no crear falsas expectativas, “en verano no hay ballenas, sólo hasta diciembre”.

 

Tandil

Aquí hay coincidencia: por unanimidad, las tres especialistas lo proponen como un destino de vacaciones de verano en familia.

“Una escapada a esta ciudad es siempre motivo de alegría y descanso. Al estar a casi 360 km de Buenos Aires, vale la pena una estadía de al menos cuatro días. El paisaje es soñado ya que la bordea todo un sistema de sierras que embellece las vistas de todo el entorno. Es una localidad que ofrece una gran oferta en lo que es cabañas y establecimientos hoteleros porque tiene una fuerte actividad turística durante todo el año. Desde probar una picada con los quesos y los salames más gourmet, a hacer un recorrido por el Parque Independencia y sus fabulosas vistas de la ciudad, a refrescarse en el pintoresco lago del Dique, en Tandil las opciones están a la orden del día”, sintetiza Dolores. “Tanto Tandil como Sierra de la Ventana son destinos que pueden combinar el relax en cabañas u hoteles con pileta, con actividades en contacto con la naturaleza. Caminatas, excursiones en 4×4, cabalgatas, canopy, algo de turismo histórico, paseos divertidos o la piedra movediza. En ambos destinos hay golf”, enumera Grisel.

Daniela sugiere visitar el cerro Centinela. “Está gerenciado por una familia y pensado también para toda la familia. Hay un horno de barro, plantaciones de lavandas, frutas finas, caminatas, juegos, canopy y la aerosilla, que es una curiosidad: el padre de uno de los dueños juntó el dinero y se la hizo traer de Suiza en los 90”. Otra linda actividad para hacer con los chicos en el Centinela, dice, es el horóscopo celta, que forman las variedades de árboles del jardín.

Y, por último, la gastronomía, un destacado de la zona. “En Tandil, picadas con queso y salame a toda hora, más cerveza artesanal; y en Sierra de la Ventana se puede visitar la bodega de Saldungaray”, apunta Grisel.

 

San Pedro

Seguimos en la provincia de Buenos Aires, a sólo 164 km de Capital y a orillas del río Paraná. Según Yomha, “la ciudad de las naranjas tiene el ritmo tranquilo que cualquier pareja con chicos busca, y varios atributos que gozan de muy buena fama: las ensaimadas, el Festival de Música Country y la Campiña de San Pedro. La última es el establecimiento frutícola de Mónica y César, que tiene una pequeña recorrida y además ofrece un restaurant-parrilla los fines de semana, donde también es posible tomar el té”. Ideal para una escapada de tres días del calor porteño.

 

Salta

Daniela sugiere un destino poco habitual: la bodega Colomé, en Salta. Es la más alta del mundo, pero para ir en familia no la elige por esta particularidad, sino por el museo James Turrell que está junto a la bodega, dedicado exclusivamente a la luz. “Es un lugar increíble, no se puede sacar ninguna foto y te obliga a ver y hacer una experiencia de conexión completa”, explica y sugiere para desconectar a los chicos de las pantallas por un rato.

 

Cataratas del Iguazú

 

Me dijeron que estaba loca para irme en pleno febrero. Pero empujada por un conocedor de la zona, me anime. Cataratas es un planazo para ir con chicos en cualquier momento del año y eso incluye al verano. Hace calor, sí, pero esto es selva y la vegetación es muy frondosa, hay árboles, lugares de sombra y mucha agua. Además, la mayoría de los hoteles tienen pileta y oscurece tarde, así que podés aprovechar los parques todo el día y terminar con un chapuzón refrescante.

Para recorrer los parques tranquilos y a ritmo infantil, necesitas dos días del lado argentino y uno del lado brasileño. Las vistas son completamente distintas así que se sugiere hacer los dos. Del lado brasileño, junto al ingreso de Cataratas hay otro parque, De las Aves, que está buenísimo para ir con chicos: los guacamayos les vuelan por encima de la cabeza y se pueden sacar fotos teniendo uno en la mano. En el parque argentino, sí o sí tenés que ir a la Garganta del Diablo (es el circuito más arduo para hacer con chicos porque tiene la caminata más larga, pero la recompensa cuando llegas es impagable), ver los saltos del circuito superior y el inferior. La excursión en la que te meten con la lancha bajo el salto San Martín no pueden hacerla los menores, pero hay otra no tan conocida que es espectacular para hacer con nenes: una balsa que recorre el tramo más tranquilo del río. Podés ir con los pies en el agua, y si tenés suerte te los puede acariciar un pez o una tortuga, super segura y relajante.

¿Más para hacer en familia? El parque Guira Oga, un hospital de animales en el que van a aprender un montón, y la Aripuca, una reconstrucción gigantesca de las trampas que hacían los guaraníes para cazar. También en la frontera hay un Duty Free Shop enorme con buenas ofertas que es como un shopping en el que también se puede comer. Nosotros fuimos una semana y casi que nos quedamos cortos.

 

Esteros del Iberá

Los acabo de conocer y, si a tu familia le gusta el turismo de naturaleza, es imperdible. La flora y la fauna del lugar son apabullantes: hay flores y pájaros para elegir, los carpinchos se paran en el medio de la ruta, los ñandúes se acercan al parque de la hostería, en la laguna Iberá los yacarés llegan hasta al lado de la lancha y te clavan su mirada penetrante. Es como estar en un safari en Africa, pero a menos de mil kilómetros de Buenos Aires. Hay varias hosterías y posadas en las distintas localidades y parajes que bordean los esteros, con muchas opciones de precios, y actividades como canotaje y cabalgatas. También te sugiero elegir con pileta, para mitigar el calor. Y probar los platos típicos de la zona, como el chipa y el mbeyú: hay una red de cocineros populares y varios de sus integrantes preparan viandas especiales para que los turistas se lleven a las excursiones a los esteros.

 

Mendoza

La ruta del vino es un gran plan turístico, pero quizás no el ideal para hacer con chicos salvo que, como los míos, sean pequeños gourmets y se enganchen con las muy buenas opciones gastronómicas de los restaurantes de bodegas. Igual, ir a conocer en una de ellas cómo es el proceso productivo del vino puede ser una interesante actividads (las vides son muy pintorescas). Pero si dejamos el enoturismo de lado (insisto, no todos los chicos se enganchan en este plan), hay otras muy buenas opciones de turismo aventura. Isaac sugiere irse para el sur, a San Rafael con el rafting o Las Leñas, que se transforma en un centro de aventura durante el verano.

 

Fotos: Pixabay y Facebook de las oficinas de Turismo de cada uno de los destinos

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