Soltar para empezar otro ciclo

No suelo hacer balances a fin de año. No soy de las miran hacia atrás, más bien suelo hacerlo para adelante. Pero tampoco es que estoy siempre en piloto automático. Frenar el andar los últimos días de diciembre a muchos les resulta una buena estrategia para plantearse dónde se está parado, qué se quiere en la vida, hacia dónde se desea llegar. A mí nunca me gustó tomarle examen final al año que se va. Será porque tampoco creo que algo se vaya a modificar drásticamente con el año nuevo. La rutina sigue siendo la misma, los problemas no suelen resolverse y rara vez nos “iluminamos” un 2 de enero, teniendo en cuenta toda la resaca que dejaron los festejos. Sí creo fervientemente en que hay cambios de ciclos y que éstos nos abren infinidad de puertas y ventanas y que está en nosotros saber qué puerta cruzar o qué ventana abrir (o cerrar para siempre).

El ciclo que pasó por mi vida este 2018 no fue de los mejores, será por eso que prefiero no hacer balance: muchos problemas laborales, de salud en familiares muy cercanos, separaciones de personas queridas, ver derrumbarse el negocio de años de mi papá y otras tantas no tan buenas noticias. Pero si hay alguna característica que me describa de pies a cabeza es el esfuerzo constante, el nunca bajar los brazos (algo que seguramente heredé de mi viejo), el estar siempre adelante, al pie del cañón, para mí y para quienes están cerca mío.

Por eso, y a pesar de no haber sido un año para el recuerdo, cuando algo cayó simplemente levanté los pedazos rotos, los tiré, los solté. Eso sí, no me quedé llorando lo que no fue, lo que se perdió. Por el contrario me encargué de que otra cosa nazca, surja; un proyecto laboral, un curso online, clases de zumba, más tardes con gente querida. MUM fue uno de esos salvavidas que me tiró el 2018, un reencuentro con colegas y amigas con quienes compartimos años de redacción; un trío que en 2019 seguramente va a dar mucho que hablar. Acciona y el universo reaccionará…

Un nuevo ciclo empieza y acá estoy, poniéndolo el pecho para hacerle frente a lo que venga, bueno o malo (aunque espero que esta vez sea más de sonrisas que de lágrimas). Y si tengo que pedir un deseo para este nuevo año quiero que sea ése, la sonrisa, la alegría, la familia, las fotos todos juntos, los momentos. Eso quiero…. una vida de más momentos, más encuentros, más abrazos.

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