Colonias: cuando no te queda otra

Este año no nos podemos ir de vacaciones. El bolsillo se apretó tanto que apenas alcanza para mantener la vida de años anteriores. Pero mi hija tiene 5 años y una energía desbordante como seguramente tus hijos. Entonces tenía dos opciones: dejarla empollando aburrimiento en casa o pedir ayuda económica a sus abuelos, mis papás, y mandarla a la colonia otra año más. Opté por la segunda y aquí vamos.

La movida para elegir “una buena y acorde a nuestras posibilidades” arrancó a mediados de diciembre y terminó hace unos días. Las consultas incluyeron al club del año pasado (que subió el costo hasta hacerlo inviable) y uno cerca de mi trabajo. También llamados a amigos con hijos y mails infinitos por la web. Las ofertas para ‘bolsillos flacos’ (y altas expectativas) fueron poquísimas.

El plan se había complicado hasta que, como siempre, apareció alguien que dijo la palabra justa en el momento justo. En el acto de cierre de ballet de mi hija, una mamá conocida me recomendó una colonia “buenísima y barata” a la vuelta del colegio. Caí en el lugar un día de lluvia intensa y todo cerró: el precio, el lugar, las actividades y hasta el señor que me atendió allanando caminos.

Desde el 26 de diciembre y de lunes a viernes, mi hija Eva tiene otra vez una ocupación. Se hizo nuevos amigos, llora si no va a la colonia y sigue llegando a casa con energías renovadas. Si existiera y si me sobrara la plata, ella haría triple turno. Yo, en vez de preparar la mochila del colegio, preparo una nueva mochila con toalla, antiparras, gorra, alcohol boricado (dos por oídos para prevenir otitis) y muda extra. Hoy toca llevar un juguete para buscar en el agua.

Recuerdo que al principio odiaba las colonias. Temía que fuesen un caldo de cultivo de virus y problemas. Pero cambié de idea con el crecimiento de mi hija. Me parecen una buena opción para zafar de los calores y los encierros urbanos de la semana. ¿Y los fines de semana?: piletas de amigos y familiares y salidas al aire libre.

Hay que pasar el Verano.

Foto: Pixnio

 

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