Por qué protegerse del sol (y 10 tips para hacerlo bien)

Aunque los expertos insisten en que hay que cuidarse del sol todo el año, el verano es el momento en que todas le prestamos atención a la fotoprotección. Y más si tenemos chicos: la colonia, la playa, la plaza o el club son lugares donde el sol puede convertirse en un factor peligroso. Lo sabemos, pero a veces nos olvidamos. Por eso no está de más recordar algunas claves de por qué es importante fotoprotegerse y cómo hacerlo:

  1. El FPS, SPF o Factor de Protección Solar indica el tiempo que el filtro protege del sol. Se calcula cuánto tarda la piel en broncearse bajo el sol y se multiplica por el SPF. Por ejemplo, si tu piel toma color en 5 minutos, un filtro con SPF30 te protegerá durante 150 minutos y uno de SPF50 durante 250. No existe un producto que nos proteja por completo. El FPS50 filtra 98% de los rayos solares, pero luego del FPS50 no aumenta sustancialmente la protección.
  2. Los rayos UVA son el 95% de los rayos que llegan a la Tierra y están presentes todo el año. A diferencia de los UVB, su efecto inmediato es “indoloro”, pero pueden penetrar muy profundo en la piel, llegando a la dermis. Como penetran la epidermis, suelen causar daño celular y, por lo tanto, son responsables del envejecimiento prematuro (fotoenvejecimiento), la pigmentación y, a largo plazo, causan riesgo de enfermedades de la piel. Los rayos UVB conforman el 5% restante y son los responsables de las quemaduras de la piel. Un buen protector solar debe proteger la piel de ambos.
  3. Usar protector solar con un factor de protección solar 30 o más y resistente al agua para conseguir un mejor cuidado.
  4. No se recomienda usar el mismo protector del año pasado si no se terminó, porque la estabilidad de los filtros no se garantiza una vez cumplido el año de haber abierto el protector. Aunque a simple vista el protector no haya cambiado de olor ni de consistencia, es probable que ya no sea tan efectivo.
  5. El protector solar debe colocarse media hora antes de la exposición al sol y debe reaplicarse cada dos horas. Al colocarlo, prestar atención a las manos, orejas, cuero cabelludo y todos los lugares que quedan expuestos fuera de la ropa.
  6. Es muy importante no escatimar con la aplicación del filtro solar, porque ponerse menos filtro de lo aconsejado aumenta las posibilidades de quemaduras. Se calculan 2 miligramos por centímetro cuadrado de piel. Por ejemplo, para la cara, no menos de una cucharada de té.
  7. Si se usa maquillaje, aplicar el protector, dejar absorber unos minutos y luego aplicar el maquillaje habitual.
  8. De ser posible, evitar la exposición al sol entre las 10 y las 16, ya que es cuando la radiación UV alcanza su mayor intensidad. Y utilizar protector solar aunque el día esté nublado, porque las nubes permiten el paso de las radiaciones solares responsables de las quemaduras y daño cutáneo.
  9. Después de la exposición solar se recomienda utilizar un gel post solar para refrescar la piel y prolongar el bronceado. Tener en cuenta que el gel no reemplaza la humectación de la piel, por lo tanto, la piel debe hidratarse con emulsiones post solares que aportarán los nutrientes que la piel necesita.
  10. En la infancia todos los mecanismos naturales de fotoprotección resultan insuficientes y mucho más en el caso de los niños, que presentan una serie de carencias: escasa presencia de melanina, sudor y sebo, además de una capa cornea más fina y permeable que la de los adultos. Es por ello que requieren una adecuada fotoprotección artificial (uso de protectores solares, ropas adecuadas, respetar los horarios de exposición al sol, limitar o evitar la exposición de los menores de 3 años). Es importante tener en cuenta que el 80% de la radiación ultravioleta de toda nuestra vida la acumularemos durante la infancia y la adolescencia. El desarrollo normal de un niño exige actividades físicas y juegos al aire libre: no debemos prohibirlos, pero es deber de los adultos cuidarlos y brindarles la educación temprana de hábitos y conductas saludables. Fotoeducar significa precisamente enseñar a poner en práctica una relación saludable con el sol.

Fuente: médicas dermatólogas María Valeria Angles (asesora de Vichy y La Roche Posay), Mónica Maiolino (asesora de Dermaglós) y Verónica Muchnik (asesora de Natura)

 

Foto: Freepik

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