S.O.S. Hijo con sobrepeso

Cinco kilos arriba aproximadamente. Un talle más que una nena de su edad. Las alarmas se encienden. No soy pediatra ni nutricionista pero la ecuación no cierra. Mi hija tiene sobrepeso ¿Y ahora?

Cuando creía que tenía todo bajo control, algo se descontroló. No estoy en todo el día pero percibo que la ansiedad está gobernando por horas y horas a mi hija. Algo tengo que hacer y ya. Va a la colonia y no para de moverse desde que se levanta hasta que se acuesta pero…”Debe picar a toda hora”, me dice una amiga psicóloga. Tomo nota. Hablo con la chica que la cuida y elaboramos ‘un plan de acción’:

1- Basta de fideos, pan, patitas de pollo y hamburguesas para salir del paso antes de ir a la colonia o mientras espera que llegue. Sí al huevo duro como tentempié.

2- Se terminaron las galletitas rellenas en la semana. Las saqué de la vista para que no se tiente.

3- Sí al arsenal de “productos livianos” que dejé diseminados en todos los lugares en los que se mueve. A la vista quedaron las galletitas de agua e integrales, las obleas de chocolate, las golosinas-gelatina, las barritas de cereal, los helados de agua y los chocolates light…

4- Eliminamos las gaseosas de un día para otro y ahora prosperan los jugos bajas calorías, yogures y la leche descremada.

5- Bajamos el nivel de azúcar en las infusiones. Antes eran tres cucharadas al ras, ahora dos.

6- Aunque las detesta, está incorporando más verduras y frutas. Error mío también que no pude por ahora transmitirle mi gusto por ‘lo verde’.

7- Se redujeron las horas frente a las pantallas. A la mañana, un poco de celular, tele o tablet antes de almorzar y a la noche, aunque llego semi muerta, las pantallas se apagan a la hora de la cena. Al principio, Eva regañó pero ahora nos vemos la cara, charlamos, hay silencio, corrimos el foco. A lo sumo, después de comer, se conecta un rato con sus videos mientras yo organizo todo para el día siguiente. Fin del vínculo tecnológico excesivo y sedentario.

8- Quedamos que el fin de semana hay permitidos pero siempre con el foco en comer saludablemente. “Lo sano le tiene que ganar a la chatarra”, le repito como mantra.

Por momentos me siento una tirana. Pero miro a mi hija y el cambio de rumbo alimentario le está haciendo bien. Sin obsesiones, está más liviana y con la misma energía de siempre.

Creo que mi falta de atención durante la semana y mi gen anti-cocina eterno fueron determinantes para desviar su alimentación. Abro los ojos y miro alrededor y veo que no soy la única. El sobrepeso y la obesidad se instalaron sin piedad en familias conocidas y anónimas ¿Dónde está la matriz del problema?

El 29 de enero tenemos turno con una nutricionista infantil para que nos confirme el plan adecuado. Ahí vamos. Estamos a tiempo. Siempre estamos a tiempo.

% Comentarios (1)

[…] También te puede interesar: S.O.S. Hijo con sobrepeso […]

Dejar un comentario