El desafío de entender los códigos de tus hijos

Los que estamos en la foto somos mis hijos y yo. Detrás de nosotros, aunque no se ven, están los cordobeses de Hecatombe, este grupo de ¿humoristas? ¿actores? ¿youtubers? del que ellos son fans. A verlos, como sorpresa, los llevé hace unas semanas a Conectados, un festival de cultura joven que se organiza en la ciudad de Buenos Aires.

Veo mi sonrisa en la foto y pienso en uno de esos tantos desafíos que nos plantea la maternidad. Uno en el que no pensás cuando estás aún lidiando con chupetes y pañales, pero deberías empezar a pensar en él apenas tu hijo empieza a interactuar con el mundo. El desafío de entender sus propios códigos. 

Seguramente lo pasaron nuestros padres, los padres de nuestros padres y los padres de los padres de nuestros padres. Pero pareciera que en el último tiempo, la tecnología achica espacios y a la vez agranda brechas. ¿O no te pasa a vos también que a veces sentís que no los entendes?

Yo insistí desde pequeños en moldearles el gusto musical, por ejemplo. Entendí que es una batalla casi perdida y que como mucho podés aportarles herramientas para que no sea trap (ya ni siquiera regaetón) lo único que suene en sus playlists de Spotify. Trato de ver las series que ven, al menos algún capítulo, para entender de qué van. Me habilité Snapchat, pero juro que no logré domarlo y abandoné. Me hago la madre canchera siguiéndolos en Instagram a ellos y sus amigos, hasta que me dijeron que es un “quemo” que les de like a sus posteos. Con el Fortnite es un tema ya más complejo y hasta social. 

Pero lo que me di cuenta es que cuando flexibilizas y bajás tu resistencia, te podés conectar con ellos desde otro lugar porque también se sienten escuchados y entendidos, y son más permeables a los mensajes que puedas vos transmitirles. Y también, te podés sorprender divirtiéndote con cosas que ni te hubieras imaginado. Como un show de Hecatombe.

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