Juguetes vs. celular: ¡dejá a la niñera tecno!

“El consumo de juguetes se fue modificando en los últimos años con el avance de la tecnología y la reducción de los precios de los productos electrónicos masivos como celulares, tablets y consolas. Las muñecas, por ejemplo, son utilizadas hasta los cinco años cuando, hasta hace un par de décadas, eran parte del juego hasta los 12”, asegura Matías Furió, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete.

Furió reabre en las MUM una duda ya existencial: ¿las pantallas están ganando la batalla? Sabemos que la alta exposición de nuestros hijos a estos formatos les hace pésimo, pero ¿estamos haciendo algo para evitarlo? ¿Es una tendencia sin salida? ¿Qué opciones tenemos?

Los especialistas coinciden en que el juego es innato en los niños y que, si los conectamos con los juguetes acordes a su edad, finalmente terminan eligiéndolos cuando se cansan de los dispositivos. Que hay esperanza, que hay que reforzar su presencia sobre todo hasta los cinco años y que depende mucho de lo que los adultos propongamos. En pocas palabras: tenemos que acompañarlos, poner nuestro cuerpo y nuestro tiempo al servicio de este “enorme desafío” que no es local sino mundial.

Dice Daniel Dimare, director de Marketing de Juguetes Rasti: “la competencia juguetes vs celular está interrelacionada y se potencia con otras competencias. Dos de ellas: las agendas colmadas de actividades de los chicos vs. el tiempo y el juego libre y compartir tiempo de calidad con los hijos vs. estar siempre ocupado o usando el celular. Gran parte de la competencia juguetes vs. dispositivos es generada, favorecida o estimulada por los padres”

“Los padres tienen que convencerse de que el juego es fundamental para el desarrollo integral del niño. Tienen que dejar de creer que sus hijos son inteligentes porque manejan las pantallas mejor que ellos. Eso no es inteligencia. Es automatización”, opina la licenciada Estela Kucan, psicóloga especialista en niños, coordinadora de talleres familiares y master en Educación. “Además de divertirse y estar en su zona de confort, los niños ¿valoran o registran algún sentimiento del adulto que le facilita el uso de pantallas?”, se pregunta Dimare.

La importancia del juego

Kucan y Furió coinciden en que el juego es una necesidad biológica. Que los juguetes tienen beneficios físicos, emocionales, cognitivos, creativos, comunicacionales y sociales concretos. Algunos de ellos:

*Ayudan a los niños con la coordinación y habilidades motoras. También, a lidiar con las emociones, como poner en práctica la empatía y la comprensión. A enojarse con sí mismos si se equivocan.

* Permiten potenciar la imaginación creando nuevas palabras y nuevas ideas. Aprenden a intercambiar pensamientos, señales escritas o acciones.

* Si el juego es con pares, aprenden a negociar y compartir en grupo. Además, a esperar y a ser tolerantes con el tiempo de los otros. A concentrarse, prestar atención, pensar estrategias.

* El celular que es ensayo y error, y seguís. Con el juego, no hay replay. Por eso los chicos incorporan actitudes y valores indispensables para la vida en sociedad.

Aporta Dimare un beneficio en clave familiar: “desde Juguetes Rasti venimos haciendo estudios de mercado del ocio infantil y del familiar. Los resultados nos motivan a ser una de las pocas marcas de juguetes ocupadas en generar ese momento de juego compartido entre chicos y grandes que no solo divierte, sino que estimula la creatividad, el juego libre activo y compartido”

Mira también: Barbie cumple 60

Opciones concretas

Según la Cámara del Juguete, los juguetes didácticos más vendidos en los primeros años de vida son las masas, los rompecabezas y los bloques para encastrar. Mientras tanto, los elegidos de la primera infancia son las alfombras, mesas de actividades y juguetes de arrastre entre otros. Después de la primera infancia, los juegos de mesa ganan la pulseada. Para competir al celular, muchos fabricantes incorporaron tecnología en sus productos, como interfaces en los juegos de encastre con dispositivos electrónicos o realidad aumentada complemetaria en los juegos de mesa.

Por nuestra experiencia, las MUM te recomendamos:

* UNO: podés estar horas sentada con tu hijo tramando estrategias y ejercitando los valores que mencionamos arriba.

* Rasti: los ladrillitos para construir son un clásico que atraviesa generaciones y, ahora, son uno de los juguetes que incorporaron tecnología. Por ejemplo, el Castillo de Fuego con Diversión Aumentada” para interactuar con smartphones y tablets o el muñeco articulado, diseñado para agregarle piezas impresas con tecnología 3D. Además, tienen kits de robótica para las escuelas.

* Lego: son importados y por eso más caros, pero las opciones de juego que presentan son múltiples, con una complejidad acorde a la edad del chico. Primero se arma el set y luego, con los personajes, los nenes pueden pasarse horas armando mil historias.

* Spin Blade: uno de los que se lleva todos los premios. Los trompos post modernos unen generaciones en el ‘campo de batalla’.

* Twister: una manta en el piso con consignas que hay que cumplir contorsionándose cuál acróbatas del Cirque Du Soleil. Un ejemplo de cómo un juego de mesa también te puede poner en movimiento.

* T.E.G.: para chicos un poco más grandes, incentiva la memoria, la agilidad mental y la interacción con un otro real, humano, con sentimientos, cualidades y tiempos diferentes.

En lo particular, hago un mea culpa. En el final del verano, me tomé tres semanas vacaciones en casa para estar con mi hija. Le prometí que no iba a usar el celular salvo que fuese muy necesario. Cumplí en un 50%. Conmigo en casa, fuimos a la plaza, a peloteros, a patinar, jugamos a los juegos de mesa y charlamos mucho. La vi divertirse con sus pares a juegos de nuestra época como la mancha (¡Pica!) o la soga. Ella no necesitó demasiado el celular porque estaba entretenida y yo sí, como una adicción encubierta difícil de vencer. En síntesis: aunque nos cueste, nosotras también tenemos que abandonar la automatización para aprender nuevamente a jugar.

Es ahí cuando la pregunta es otra: ¿preferís jugar con tu hijo o con el celular?

Dejar un comentario