¿Hay vinos para mujeres?

Uno de los grandes placeres de la vida, sin duda, es disfrutar -con conciencia y moderación- de una buena copa de vino. Pero todavía muchas mujeres se sienten limitadas por los prejuicios a la hora de beber. Es que, ¿hay vinos para mujeres y vinos para hombres?

La respuesta es una y rotunda: NO (sí, con mayúsculas). El vino, como los casi todo en nuestra sociedad, desde las profesiones, los juguetes y la vestimenta, estuvo atravesada por una arcaica y absurda división de géneros.

“Los tintos generalmente se asocian a vinos robustos, con cuerpo, con madera, o con mayor graduación alcohólica y los blancos con la elegancia, transparencia, aromas delicados, frutales y florales. Por lo cual es equivalente hablar de los tintos para los hombres y los blancos para las mujeres”, explican las enólogas Carolina Cristofani, Victoria Flores y Alejandra Riofrio, todas integrantes de la Liga de Enólogos, un proyecto del grupo Peñaflor para apostar a acercar al público más joven al vino.

“Seguro que a alguien se le habrá ocurrido agarrarse de esa errada creencia ‘hombre sexo fuerte, mujer sexo débil’, por lo que las mujeres quedamos asociadas a lo más suavecito porque ‘¡Cuidado!’. El tinto, más power y complejo, es para los hombres fuertes que se lo bancan, y el blanco para nosotras porque nuestra fragilidad sólo tolera un vino ligero. Una pavada, por supuesto. Igual, esto afecta a ambas partes ya que hay muchos hombres que aman el blanco o el rosado, pero aún hoy les da vergüenza que los tilden de ‘flojitos’ y se piden un tinto para quedar bien, pobres”, coincide María Nicolás, comunicadora del vino a través de su sitio Enológicas y de la excelente cuenta de Instagram @enologicas (que les recomiendo seguir y en especial sus clases de cada miércoles).

Esos modelos hoy están empezando a cambiar y desde hace una década cada vez más enólogas están pisando fuerte en las bodegas. Pero la industria, por razones de marketing, todavía sigue en algunos casos apostando a crear categorías de “femenino”, y así vemos que insisten con los rosados y los espumantes ídem para el 8 de marzo y el Día de la Madre.

Otro mito es que hay diferencias en la percepción organoléptica, la degustación del vino, entre hombres y mujeres. “¡Definitivamente no!”, lo desmiente categórica María Mendizabal, mejor sommelier de la Argentina 2016 y brand ambassador de Budeguer y Pascual Toso.

Las diferencias sólo pasan por lo que le gusta al consumidor y por el entrenamiento que ese consumidor tuvo. No importa si seas hombre o mujer, ni tampoco tu edad, sino cuán entrenado estás. Si nunca tomaste vino, es preferible que empieces por un vino joven, para después pasar a otros más complejos, con crianza en barrica.

También te puede interesar: 10 tragos para darle pelea al calor

“A todas las personas que quieren incursionar en el mundo del vino les aconsejaría empezar con los más ‘amables’ como los rosados, que ahora hay muchos muy buenos, y tintos jóvenes o de cepas mas suaves como el Pinot Noir, Merlot y Malbec sin madera. Ese es el consejo estándar y más lógico, pero el que de verdad creo es ‘Prueben de todo, y no paren de probar porque seguro que alguno les gusta’. Hoy hay muchísimas variedades de vino, tanto por tipos de uva como por formas de elaboración, regiones y bodegas; lo mejor es probar y probar, si un estilo no te gusta, probás otro, si una bodega no te va, hay decenas de otras mejores. Decir que no te gusta el vino porque probaste un par que tal vez no eran buenos es como decir que no te gusta el helado porque probaste un palito de agua una vez“, compara Mary de Enológicas.

Las enólogas de la Liga apuntan que no sólo hay mujeres, sino también hombres, a los que les cuesta disfrutar el vino. Para ellos, su tip es “comenzar con vinos que tengan un poco de azúcar y que sean frescos y frutados. Otra forma es poder entender que no hay día ni horario para abrir una botella de vino, que es un excelente compañero de momentos, buenos y algunos un poco amargos. De este modo, puede que luego quieras probar algo con madera o tal vez te quedes siempre con los frutados y dulces, que no está para nada mal. Otra buena opción es pedir recomendación a alguien que conozca algunas marcas para recomendar o en una vinoteca. Y arrancar por vinos tranquilos, sin madera y muy frutados, independientemente si son blancos, tintos o rosados”.

Mendizabal, que como sommelier se dedica a capacitar consumidores, reconoce que el vino “es una bebida compleja. El mejor modo para aprender es comenzando por vinos jóvenes, frescos y vivaces para luego introducirse en vinos más complejos, con crianza en barricas. Una vez entendidos éstos vinos es cuando podremos descifrar las características de uno ultra premium”.

Ahora bien, a enfrentarnos a la góndola. ¿Por dónde empezar? ¿Por qué etiquetas de buena relación precio-calidad? Desde la Liga sugieren probar los de su línea “El Bautismo”, tintos y blancos suaves y fáciles de tomar pensados “para que el primer acercamiento del mundo del vino sea igual para ambos géneros”. Mendizabal recomienda los espumantes Cruzat Premier Tradicional y Pascual Toso Método Champenoise Pinot Noir; los blancos Aguijón de Abeja Torrontés y Tucumen Reserva Chardonnay y, en la categoría de tintos ligeros, El Joven Equilibrista Malbec y 140 Caracteres Cabernet Sauvignon. Y Mary sugiere chequear la sección Best RCP Ever de su sitio donde va subiendo vinos que le gustan y explica por qué. “Igual lo que más más más recomiendo es que vayan a las vinotecas del barrio y pregunten: los vinotequeros son re copados y les encanta asesorar, te guían y te recomiendan lo mejor según tu gusto y lo que querés gastar”, sugiere.

Dicho todo esto, a romper nosotras nuestras propias barreras y a descorchar, ya sea tu primera vez o una más de muchas.

 

Foto: Max Pixel

Dejar un comentario