“Si las mamás anulamos las emociones, nuestros hijos también lo harán”

“Cierren los ojos por unos minutos. Piensen en algún hecho conflictivo reciente. Traten de revivirlo, de sentir las emociones de ese momento. Quédense ahí. Ahora abran los ojos ¿Qué les pasó?”

La mujer es pequeña pero habla y se impone con la fuerza de un gigante en la Sala Cortázar de La Feria del Libro. El auditorio está lleno y atento. A mi lado, una chica lagrimea después de la experiencia. Más adelante, otra se sonroja. Yo siento un volcán en el estómago y el corazón me late con fuerza. El tiempo puede detenerse cuando uno decide VERSE.

“Ahora, cierren nuevamente los ojos y vuelvan a ese mismo instante. Recreen la misma situación, en el mismo lugar y fíjense qué sienten. Abran los ojos otra vez. Seguramente la carga emocional es menor, ¿no?. Bueno, soltaron parte de la tensión acumulada”, sigue la mujer. Ya no duele tanto, concluyo.

La mujer en cuestión es Angeles Wolder Helling, una de las referentes hispanas en Descodificación Biológica Original (BDO). Nacida en Necochea pero radicada en Barcelona, Angeles siempre vuelve al país para dar talleres y cursos. Esta vez, además, presentó su nuevo libro: “El Reflejo de Nuestras Emociones”, el segundo después de “El Arte de Escuchar al cuerpo”.

¿Cuánto nos escuchamos las mujeres? ¿Cómo se relacionan los síntomas o las enfermedades que tenemos o tienen nuestros hijos con las experiencias vividas? ¿Tapamos emociones porque creemos que así desaparecen? MUM habló con Angeles en un alto en su gira por el país para profundizar sobre esas preguntas esenciales. Es ella la que responde ahora, con la misma calidez y firmeza de la feria pero en un hotel porteño boutique.

M: ¿Qué es la Descodificación Biológica Original?
A: Es un acompañamiento terapeútico que no suple ninguna otra práctica médica o psicológica. La base está en comprender que siempre, antes de la aparición de un síntoma o un malestar, la persona vivió un conflicto biológico con una gran carga de estrés. Este conflicto se define como una situación vivida en soledad, de manera inesperada, dramática, sin solución y sobre todo sin expresión. Nos guardamos todo lo que estamos viviendo, nos cuesta decir qué emoción estamos sintiendo, nos alejamos de las sensaciones corporales, tenemos miedo cuando algo empieza a moverse adentro. Nos da angustia lo que puede llegar a pasar o ocurrir. Nos vamos del cuerpo a la cabeza o hacemos algo para anularlo. Anular la emoción y las sensaciones corporales no significa que hayamos bajado el estrés sino que acumulamos estrés. Detenemos para no ver. Cada conflicto o problema tiene un órgano específico en el cuerpo en el que va a exteriorizarse ya que necesita una salida. Hay que reflexionar a través del síntoma.

M: ¿Cómo se aplica estos conceptos en los niños, en los que obviamente la expresión de emociones es más difícil?
A: Los niños no pueden expresar lo que están sintiendo porque no lo han aprendido. Si las mamás no somos capaces de decir lo que sentimos, si no les enseñamos desde chiquitos a decir lo que sienten, entran en la misma cadena de lo que hacemos nosotros. Aprenden a funcionar de la misma forma. Un niño aprende siempre por lo que ve, no por lo que se le dice. Enseguida detecta cuando le estás mintiendo.

M: Siempre se dice que la piel es el órgano donde más se expresan las emociones. En los niños es muy frecuente la dermatitis atópica  ¿Qué hay detrás de esta enfermedad?
A: Es muy frecuente que el niño esté viviendo un síntoma de separación. Si los papás discuten, el bebé siente la separación. O la mamá se fue a trabajar y dejó al bebé con un cuidador en casa, el bebé siente la separación. Cuando el bebé no percibe en el entorno a la mamá, siente la separación. Es un conflicto muy primario. Cuando esto ocurre, puede ser que aparezca un eczema, es lo que llamamos dermatitis atópica.

M: ¿Y esto puede continuar en el tiempo?

A: Sí, es igual solo que va a ocurrir cuando el niño creció, que ya no hace más dermatitis pero se transforma en un cambio de comportamiento. Si el niño siente de manera repetida la separación, va a buscar estar atento de otras cosas que la gente adulta no comprende. Si la separación es más profunda y hay vivencias como muertes, pérdidas importantes, cambios de casa o separaciones de amigos, aparece otro síntoma que se llama “crisis de ausencia”. Es cuando la persona se pierde. Por ejemplo va a la heladera y llega ahí y dice qué vine a hacer aquí. Todos estos síntomas desde la dermatitis, pasando por el déficit de atención y una crisis de ausencia que es lo más profundo, no hay diferencia. Son conflictos de separación en diferentes grados.

M: ¿Y la hiperactividad?
A: La hiperactividad es de otra cosa. Es cuando yo he sentido que no me puedo mover, me dicen “tenés que estudiar”, “ahora tenés que quedarte en la cuna”, “ahora tenés que permanecer ahí un rato”… El niño cuando consigue moverse es moverse por todo lo que no ha podido hacer anteriormente. Con lo cual lo vemos mucho más movido pero no es que sea mucho más sino que estuvo contenido. No nacimos para estar sentados o encerrados o haciendo los deberes por horas.

M: ¿Y los niños que no reconocen los límites? ¿Es un problema universal o solo de las mamás argentinas?
A: Todo el mundo, en algún momento, puede tener dificultad para poner límites porque ha tenido dificultad para vivir los límites. La persona que no sabe donde hay un límite, no sabe cómo lo tiene que hacer. Y una de las primeras cosas es “yo no soy una buena mamá si pongo limites” o “no me va a querer si pongo límites”. A veces pasa que uno de los dos papás pone límites y el otro no y ahí, otra vez, el niño tiene la cabeza partida. ¿Por qué no nos ponemos de acuerdo en cómo queremos educar?, ¿Qué queremos hacer o por qué tenemos un nivel tan alto de exigencia en la educación? Hay una frase que nos tendríamos que repetir: Somos los mejores padres para nuestros hijos y los hijos son los mejores hijos que tenemos para lo que tenemos que aprender. Nos hemos encontrado y lo vamos a hacer lo mejor posible.

M: ¿Y las mamás? ¿Qué podemos hacer las mamás para mejorar como mujeres y no estresarnos en el camino?
A: Cuando somos mamás por primera vez no tenemos un manual y estamos proyectando todo el tiempo nuestra vida sobre el niño y reviviendo los traumas que nosotros hemos tenido a través de nuestros hijos. Por ejemplo, cuando hemos tenido un trauma a la edad de dos años cuando mi hijo llega a los dos años revivo el trauma. Si antes de haber tenido un hijo, hubiéramos trabajado toda nuestra historia no llegaríamos a esto. ¿Qué les pasa a las mamás estresadas?, les pasa muchas cosas porque no depende de un estrés genérico es algo muy específico. Es como yo interpreto la vivencia por la que estoy pasando. Si de repente me construí bajo la desvalorización cuando sea mamá, mamá soltera, mamá con ayuda, mamá con papá ausente, da igual. Cuando en algún momento viva un fuerte estrés que me coloque otra vez en la desvalorización, se va ver afectado todo el sistema músculo esquelético. Por ejemplo, la espalda que es la zona de cargar. Tendremos contracturas, nos sentiremos impotentes cuando queremos que las cosas funcionen de una manera y van en otra dirección. Si en otra situación, vivo una situación de no aceptación (como mamá, te dicen que estás haciendo las cosas mal) y tu sensación es de ira y rabia seguramente tendremos problemas digestivos. También pasa que en situaciones en las que me siento profundamente desvalorizada pero es muy profundo, puede haber algún problema en la sangre y puede terminar en anemia. No solo es el evento, es cómo vivo las situaciones que me tocan vivir y esto tiene que ver con programas iniciales, con historias de la infancia o de otras etapas que en algún momento hay que retomarlas y limpiar.

Como el viento de su Necochea natal que todo lo mueve, el camino va a traer a Angeles otra vez a la Argentina en noviembre. Acá está su origen, parte de su familia y su instituto. Mientras tanto, no dejemos pasar la oportunidad. Cerremos los ojos por unos minutos ¿Qué recordaste? ¿Qué emociones aparecieron? ¿Cómo te sentís?

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