Bebés prematuros, cuidados especiales en invierno

En el quinto mes de embarazo de mi hijo, una ecografía de rutina nos encendió la alarma: bajo líquido amniótico. Desde allí, los controles más frecuentes y el riesgo latente, hasta que finalmente y afortunadamente llegó a término, de que naciera prematuro.

Tener un bebé prematuro es algo que ninguna mamá o papá desea. Los avances científicos permitieron hoy mejorar enormemente las expectativas de bebés cada vez más pequeños (en semanas de gestación y en peso), pero es cierto que la experiencia de tener a tu recién nacido en neo no es la que sueña ninguna embarazada. Y también es cierto que la vuelta a casa de este bebé también será distinta. No cambiará en nada el amor y el vínculo con sus padres, pero sí los cuidados especiales que hay que tener. Uno de ellos, muy importante en estos meses del invierno, tiene que ver con prevenir la bronquiolitis, una enfermedad que los tiene como principal grupo de riesgo.

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“La crianza la atraviesa en principio la incertidumbre: muchas dudas y temores, tantas palabras nuevas, tantos estudios que uno jamás escuchó… La vuelta a casa es también muy compleja y con muchos miedos y alegría al mismo tiempo. Pensás en llevarte el saturómetro, las alarmas de la neo y hasta las enfermeras… ¿cómo me daré cuenta si algo está mal? ¿Mi casa será adecuada para el cuidado que requiere mi bebé? ¿Y si estoy lejos del hospital por cualquier cosa?”. Liliana Zapata es mamá de Adrián y Tomás, mellizos que nacieron con 29 semanas de gestación y, respectivamente, 1,2 y 1,1 kilos de peso. Y pone en palabras lo que viven todos los padres de prematuros.

En Argentina, un grupo de esos padres se reunió justamente para ayudar a los que están atravesando lo mismo que ellos ya pasaron. Es la Red de Familias Prematuras porque, como bien definen en su lema, “cuando nace un niño prematuro, nace una familia prematura”. Además de defender los derechos de los prematuros y colaborar con las autoridades y profesionales para que se cumplan, la red brinda apoyo y contención.

Uno de los primeros materiales a los que se puede acceder de manera libre y gratuita desde su sitio es una guía con consejos básicos en los que se habla desde la lactancia materna hasta como debe ser la cuna y el siempre polémico colecho. También, de ciertos cuidados especiales que hay que tener en esta época del año. Porque en el invierno es cuando la circulación de virus respiratorios está en su momento más álgido, y los bebés prematuros son justamente los más expuestos.

“Cuanto más prematuro nazca el bebé, menos desarrollados tendrá sus órganos y los pulmones son unos de los últimos órganos en desarrollarse. Esto significa que sus pulmones no están completamente desarrollados, y por lo tanto el riesgo de complicaciones medicas a futuro es mayor”, explica Marcos Bentos, papá de dos prematuros: Tomás (28 semanas de gestación y 730 gramos) y Catalina (36 semanas de gestación y 2,350 kilos).

Pero además se suma otro problema. “Los bebés prematuros no cuentan con los anticuerpos suficientes antes de nacer por lo que la carencia de anticuerpos, combinada con el hecho de que los pulmones no están aún completamente desarrollados, hacen que la prematurez sea factor de riesgo de una infección grave por el virus sincicial respiratorio (VSR)”, advierte Bentos.

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El VSR es el causante de la temida bronquiolitis, que cada año afecta a 300.000 bebés menores de 12 meses y que es la primera causa de internación y de muerte en el primer año de vida. Los prematuros tienen entre 4 y 5 más probabilidades de necesitar internación por esta afección respiratoria. Justamente, la Red Familias Prematuras acaba de lanzar la campaña #AlertaBronquiolitis para prevenir la enfermedad. Entre las principales recomendaciones, se cuentan lavarse las manos, evitar el hacinamiento el humo, mantener la lactancia, cumplir con el calendario nacional de vacunación y con las vacunas que determine el pediatra, y cumplir con el esquema completo de inmunización pasiva, un anticuerpo monoclonal que actúa como “escudo” durante el período de circulación del virus.

Pero también hay otras medidas importantes que hacen a la buena salud de un bebé prematuro, y en especial en estas épocas:

  • Si se reciben visitas en casa, es importante que estas sean “dosificadas” (no todos juntos, no por un período muy largo) y que respeten todas las medidas de higiene y seguridad que necesita el bebé al igual que lo hace su familia cotidianamente, como lavarse las manos, no fumar, no tener resfriados u otras enfermedades contagiosas.
  • En casa, una recomendación importante es que la temperatura ambiente se mantenga entre los 20 y 25 grados, y que se utilice sólo calefacción con estufas de tiro balanceado o caloventores eléctricos.
  • La habitación del bebé debe estar, en lo posible, bien ventilada y limpia y ser compartida por la menor cantidad posible de personas.
  • Durante las primeras 4 a 6 semanas también es conveniente que las salidas sean restringidas solamente a los controles médicos.
  • Los viajes largos en invierno deben evitarse. Y, en estas épocas de mayor circulación de virus respiratorios, no está recomendado que un bebé que fue prematuro permanezca en lugares con mucha gente como clubes, shoppings o festejos. Tampoco se aconseja que asista a una guardería por el riesgo de contagio.

“Creo que nunca se deja de pensar en la prematurez y en la experiencia vivida con ese hijo, y el orgullo es tan grande que nos emociona cada logro por mínimo que sea y en cada etapa de sus vidas independientemente de la edad que tenga”, plantea Liliana. “Un niño que nace prematuro deja de serlo cuando llega a la edad escolar y equipara su desarrollo con los de un niño nacido a término. El tema es que ellos pasan a ser ex prematuros, pero nosotros seremos papás prematuros siempre. Y cada cumpleaños, cada 17 de noviembre (día internacional del prematuro), cada día del padre o de la madre, o cada vez que nos enteramos que alguien tuvo un bebé, pensamos en la prematurez de nuestros hijos al nacer”, cierra Marcos, papá hoy de dos niños que no tuvieron ninguna secuela por su prematurez y, asegura, “llenan de música” su vida y la de su esposa Verónica.

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