10 razones por las que amamos Toy Story

Desde hace días, chicos y grandes hablamos todos de un mismo tema:  Toy Story 4. La cuarta edición de la saga de los juguetes parlanchines ya hizo historia y batió todos los récords en la Argentina. Se convirtió en un verdadero fenómeno de taquilla y en tema de conversación en todos lados, con un alerta spoiler permanente. Hubo sí, claro, otras películas que generaron una fiebre global (por caso, la última Avengers). Pero quizás esta como ninguna otra atraviesa en el fervor a tantas generaciones. ¿Por qué nos gusta tanto Toy Story?

  1. La película que cambió todo. En la animación, hay un antes y un después de Toy Story. Estrenada en 1995, la película dirigida por John Lasseter fue la primera de la historia del cine hecha íntegramente por computadora. El director tuvo que dejar Pixar por las denuncias de acoso y maltrato en su contra, pero con Toy Story abrió un universo que luego exploraron decenas de películas y que tiene altísimos puntos en otras creaciones del estudio como Toy Story 2 y 3, Monsters Inc. y Buscando a Nemo.
  2. Una idea genial. Cuando era una niña, estaba convencida de que mis muñecas hablaban y se movían a la noche, cuando yo me iba a dormir. Todos los chicos fantasean con ese mundo paralelo. Explotar esa fantasía es el primer gran hallazgo de la película.
  3. Los protagonistas. El antagonismo inicial (que puede sintetizarse en lo conocido versus lo nuevo) termina convirtiéndose en complemento. Están tan bien delineados y son tan humanos esos muñecos, que es imposible no quererlos.
  4. Los personajes secundarios. En cada episodio la familia suma nuevos miembros, uno más interesante que el otro. Jessie y Tiro al Blanco aportaron frescura en la mitad de la trilogía y en la tercera se incorporaron varios grandes personajes como Trixie y Mr. Pricklepants. Aquí, vuelve la querida Betty y se suman otros como Forky.
  5. El valor de la amistad. Toy Story es, en definitiva, una historia sobre lo que significa ser un amigo. Y por eso es tan recomendable verla y analizar sus valores con nuestros hijos. Los amigos pueden ser distintos. Los amigos pueden no entenderse al principio. La amistad se construye. Los amigos se ayudan. Los amigos discuten. Los amigos saben perdonar. Los amigos no se abandonan. Los verdaderos amigos son capaces hasta de arriesgar la vida por el otro.
  6. La emoción sin golpes bajos. Apela a nuestros sentimientos de una manera genuina y honesta, con varias escenas de antología. Algunas de mis preferidas: Buzz enfrentando la realidad de su destino delante de un televisor (“No es un juguete volador”), Jessie narrando el abandono por parte de Emily, el video grabado por la mamá de Andy con el que arranca Toy Story 3 y el enorme regalo que Andy le hace a Bonnie en el final.
  7. El humor efectivo e inteligente. Desde pequeños gags hasta secuencias completas (me sigue haciendo reír mucho la del mono que todo lo ve), Toy Story es divertida para los chicos y para los adultos.
  8. La tensión hasta el final. Cada una de las películas tiene la gran virtud de atrapar al espectador y no soltarlo ni en la última escena. ¡Cómo sufrimos con Buzz y Woody planeando sobre el camión, rescatando a Jessie en el aeropuerto y tomándonos las manos todos camino al incinerador!
  9. El cruce de generaciones. Pasaron casi 25 años de la primera, y la saga fue sumando nuevo público, niños y grandes. La clave quizá esté en que sabe interpelar a cada uno de ellos, tengan la edad que tengan.
  10. “Al infinito… ¡y más allá!”. La frase que más repite Buzz es también un mensaje de la película. El infinito no está en el espacio exterior, sino que es el límite que les ponemos a nuestras metas. Y podemos ir incluso más allá de él.

Esta nota es una versión de otra publicada originalmente en 2016 en Disney Babble Latinoamérica. 

 

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