Día del amigo: unidas por la diferencia

Nos hicimos amigas desde su silencio y mi verborragia. En la redacción del Diario La Unión la veía llegar e irse siempre con bajo perfil. Cubría Avellaneda, su ciudad. Trabajaba sin parar (como ahora). Un día, leí una entrevista que le hizo a un intendente y una nota sobre una calesita con animales vivos y entendí todo. Adriana era un diamante. Una persona especial. Recuerdo que me acerqué a felicitarla y ella, sorprendida, sonrió.

Es probable que mi irreverencia haya quebrado su timidez. La puerta se abrió. Empezamos a charlar más en la redacción y a invitarnos a nuestras casas. Yo conocí a la Gran Nina, su mamá y ella conoció Los Desopilantes López, mi familia. Compartimos decenas de cumpleaños (la foto es de uno de los míos) y fiestas. Nos unimos para siempre en la diferencia.

Un día volamos hacia otros trabajos pero el lazo ya era muy fuerte. Nos separaban distancias y horarios pero, en tiempos sin celular, coordinábamos para encontrarnos en un cafecito de Lomas  a “actualizarnos”. No pasábamos un año sin vernos. Intercambiábamos consejos de todo tipo: amor, trabajo, la vida. Sus palabras fueron siempre un norte para mí. “Nos vemos y es como si no hubiese pasado el tiempo”, me dijo una vez. “Te quiero muchísimo”, le dije otras miles.

Desde los caballitos y el intendente, pasó de todo. Se casó con un ser entrañable y yo me separé de mil novios. Se asentó y yo viajé. Sumamos trabajos y experiencia. Nacieron sus hijos Paloma y Joan y mi hija Evangelina. Entre ellos se adoran aunque no se vean muy seguido. Desde el principio y en cada etapa, Adri estuvo acompañándome con ese amor generoso que no necesita palabras, que se siente. Me abrió la mayoría de las puertas laborales que me hicieron en gran parte la periodista que soy. Estuvo cuando nació Eva, quizá mi momento más vulnerable. Siempre confió en mí.

A fines del año pasado creamos juntas la revista digital MUM después de otro encuentro en otro cafecito. Y aquí estamos con Paulita (otra amiga que nos dio el trabajo) alimentando este proyecto que tan felices nos hace. Adri es la que organiza y planea, yo la que aparezco con ideas disparatadas que la sorprenden y la hacen reir.

Fijate en la foto de esta nota. Vas a ver que todo lo que conté se puede ver.

Brindo por nosotras Adri y por esta amistad tan infinita, que atraviesa el tiempo ¿Me servís una copita a mí también?

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