Las ventajas del yogur en los bebés

Desde los primeros meses y en las distintas etapas de la vida, la leche es un alimento esencial. Ahora, ¿desde cuándo incorporarla a la dieta de nuestros hijas e hijos? ¿En qué cantidades? ¿Qué pasa con los yogures y los postrecitos? Hablamos con la Dra. María Inés Roqué, médica pediatra con orientación en nutrición (MN 108935) que nos dio algunas pautas, especialmente a las MUM con niñas y niños pequeños.

-¿Qué ventajas tiene el yogur respecto de otros alimentos lácteos?

-El yogur tiene una diferencia con el resto de los lácteos y es que es un producto fermentado. Así, tiene beneficios sobre la microbiota (flora) intestinal, que está relacionada con un montón de factores de salud, con cuestiones inmunológicas, con cuestiones digestivas y fundamentalmente está asociado a una reducción del índice de obesidad.

-Algunos pediatras lo dan como primer alimento incluso antes de la calabaza o la papa. ¿A qué edad y cómo se recomienda incorporarlo?

-Actualmente, los pediatras estamos bastante de acuerdo en que el inicio de la alimentación complementaria, es decir, agregar otros alimentos distintos de la leche, en general, está indicado alrededor de los 6 meses. ¿Por qué digo alrededor? Porque no todos los bebés maduran de la misma forma y lo que nosotros esperamos que suceda para poder incorporar otros alimentos es que tenga cierto desarrollo madurativo, que le permita sentarse, librar los brazos para poder interactuar con el alimento y algunos aspectos de su maduración tanto digestiva como de todos sus órganos, entonces, alrededor de los 6 meses es la edad de incorporación de alimentación complementaria.

El hecho de que haya pediatras que lo dan como primer alimento, va a depender mucho de con qué se esté alimentando el bebé previamente. No es lo mismo un bebé que se alimenta con lactancia materna de forma exclusiva que un bebé que ya incorporó la leche de vaca a través de las fórmulas maternizadas. Entonces, creo que ahí hay una diferencia significativa y al bebé que se alimenta con leche materna, uno le va a incorporar otro tipo de alimentos, frutas, verduras, legumbres, granos, etcétera, según le vamos indicando los pediatras. Y los lácteos ya tienen una cobertura maravillosa que es esa leche materna, con lo cual, no es algo que uno elija agregarle muy tempranamente. En cambio, el chico que ya está tomando fórmula, lo que tiene el yogur es que le agrega un lácteo con este valor agregado que comenté, que es el de ser un lácteo fermentado.

-Para un bebé, una niña o un niño, ¿es preferible darle un yogur a un “postrecito”? ¿Cuál es la recomendación respecto de los “postrecitos”?

-Los postrecitos tienen sumamente intensificado el sabor dulce, en general, por el agregado de azúcar directamente, con lo cual, entre un yogur y un postrecito hay una diferencia muy significativa en la cantidad de azúcar agregada y elegimos claramente un yogur antes que un postrecito. La realidad es que hoy en el mercado hay diversas opciones para elegir dentro de los yogures para un bebé chiquito y algunos son sumamente interesantes porque tienen distintas texturas. En el caso de, por ejemplo, el yogur Primeros Sabores (SanCor) tenemos la versión de vainilla y de manzana con banana, que tiene pulpa de las frutas con lo cual tiene una textura claramente diferente y me parece que es interesante esa propuesta porque promueve la enseñanza al chico de disfrutar y a gustar de distintas texturas. Cuando nosotros le enseñamos a comer a un bebé, lo que estamos tratando de hacer es imprimirle patrones de alimentación saludable, que tiene que ver con comer de todo, variado, aceptar todos los colores, temperaturas, texturas, todas las formas de cocción, etcétera. Entonces todo aquello que agregue diversidad a la alimentación complementaria del bebé es algo positivo que nos va a servir. Por eso también, uno puede pensar en un yogur cremoso, como la mayoría de los que están diseñados para bebés, pero en la medida que se van acostumbrando está bueno ofrecerles un yogur firme, o uno al que le pueda agregar frutas y cereales.

-Sabemos que el consumo de lácteos es muy bajo en la Argentina. E incluso movimientos como los veganos hoy cuestionan los lácteos. ¿Por qué es importante mantener el consumo de lácteos (incluso en la adultez)?

-El consumo de lácteos es bajo en la Argentina y a nivel mundial. Es una preocupación de las sociedades científicas que están vinculadas con los niños, embarazadas y adultos mayores fundamentalmente, ya que son los momentos en los que más se expresa este déficit, pero realmente en todas las etapas de la vida no se logra el consumo de calcio adecuado, y lo que considero es que es fantástica la recomendación que hacen sobre buscar el calcio de otras fuentes, pero no se llega a realizar concretamente, entonces nos vemos expuestos a un riesgo mucho mayor de no lograr cumplir con estas metas. Lo que tiene el yogur específicamente es que, asocia 2 valores muy importantes que son: proteínas de alto valor biológico y calcio, en un alimento que, en su totalidad, no ofrece contras. Es decir, tiene una relación entre la cantidad de calorías, el volumen y la saciedad, por lo que tiene muchos aspectos que, integrados, son muy positivos para una dieta saludable. Y, de hecho, lo que se observa es que aquella gente que consume yogur en forma habitual tiene un perfil de selección de alimentos más saludable que otra, se acompaña de elecciones saludables. Por tal motivo considero que es muy importante que en todas las etapas de la vida se consuman lácteos porque es difícil conseguir calcio en otros alimentos, pero especialmente en niños y adolescentes, ya que el impacto en la adolescencia es enorme porque se produce el desarrollo puberal donde se imprime una masa ósea que necesita de un aporte de calcio, embarazadas y adultos mayores necesitan de un ingreso importante de calcio. En cuanto a los grupos que desaconsejan el consumo de lácteos, hasta el día de hoy no nos han podido transmitir con claridad a los profesionales de la salud, cuál sería esa contraindicación o ese daño que producen en el organismo.

-¿Cómo hacer, a medida que los chicos crecen, para sostener ese consumo y fortalecer el hábito de consumir lácteos?

-Justamente una de las cosas por las cuales nosotros creemos que es importante incluir los lácteos desde temprano es porque queremos que les quede a los chicos ese patrón de ingesta de lácteos y que lo sostengan en el tiempo. Así como hoy, recomendamos que se inicie la alimentación con frutas, verduras y legumbres para que adopten esos alimentos desde las primeras comidas y queden incorporadas como un hábito familiar. De hecho, hoy queremos que los bebés inviten a la familia a empezar a comer mejor y cambien los patrones de alimentación familiar. Entonces, para que los chicos mantengan un patrón de ingesta saludable hay que ofrecérselos a muy temprana edad, porque mientras más chiquito inicias el consumo saludable, más te impacta en tus preferencias después y, sostenerlo en el tiempo para que no decaiga. Pero, si el chico por alguna razón deja de consumir lácteos, restablecer el hábito si lo tuvo cuando era chiquito, es mucho más fácil que incorporárselo cuando nunca lo tuvo.

*La Dra. María Inés Roqué es médica pediatra con orientación en nutrición (MN 108935). Asesora a SanCor. 

 

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