¿Cuál es tu pasión de vacaciones?

Creo que uno de los estímulos para atravesar cada año es ese momento deseado en que pongo los pies sobre la arena y, sentada en una sillita playera con el mar de fondo, me dispongo a abrir un libro. Para mí las vacaciones, más que cualquier otra cosa, son un leer un libro en la playa.

No debo ser la única, porque por estos días las notas de las secciones culturales abundan en recomendaciones editoriales para meter en la valija. En ese tiempo suspendido en el tiempo que son las vacaciones, donde todo deseo puede ser posible (no siempre lo es, pero aspiramos como nunca en este puñado de días a que lo sea), una actividad simple que durante el año se nos vuelve esquiva se convierte de pronto en sueño realizado. Y lo que debería ser natural se vuelve magia. El drama de estos años esclavos de nuestras propias maquinarias, la rueda de hámsters en la que corremos sin parar.

Pero eso será otro análisis. El de hoy es el placer. El de la lectura en mi caso, que me devoró por años y a la que ahora traiciono con las series, un amante furtivo y joven que le trae pasión desenfrenada a una seria relación de décadas.

Pero en verano, sin wi-fi (señores y señoras intendentes e intendentas de las localidades balnearias, aunque piante votos no nos pongan internet en la orilla), ese viejo y fiel amor nos está esperando. Para decirnos que siempre nos perdona. Y que, incluso en tiempos de streaming y binge watching, tiene algo con qué sorprendernos.

¿Vos también disfrutas de la lectura playera? ¿O cuál es tu pasión de vacaciones? ¡Compartinos en los comentarios!

 

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