El celular en los adolescentes: con registro y a 80 km/h

Mi amiga Paula Coello está contando aquí que emprendió este verano una desintoxicación digital de sus hijos y les prohibió el celular. ¿Es posible hacerlo con adolescentes o preadolescentes? Yo creo que no. Y que tampoco sería sano.

Primero, una salvedad. Para mí el celular es una herramienta imprescindible en mi trabajo. Me simplifica la vida, pero a veces (muchas veces) odio el WhatsApp. Creo que la vida sería mejor sin el WhatsApp. Pero eso es para otro posteo. Dicho esto, estoy convencida de que el smartphone es el invento más revolucionario y transformador de la historia, y que no tenemos ni idea de a dónde nos puede llevar.

Pretender que un chico hoy no use celular es como si hubiéramos pretendido seguir con las velas después de Benjamín Franklin. El tema, siempre, es el cuándo, el para qué y el cómo. El auto es otro invento genial y revolucionario: pero por algo el registro lo puede sacar alguien en los albores de la mayoría de edad, el auto se usa para trasladarse de un lugar a otro (no se debería usar para correr una picada) y se lo maneja respetando las reglas de tránsito. Con el celular es lo mismo.

¿Necesitás darle un celular a un nene de cinco años? En absoluto. ¿Necesitás darle un celular a un nene de 12 años? Absolutamente. Por algo esa edad, la que hoy ya nos marca el ingreso a la adolescencia, en la que el chico empieza a desplazarse solo y a vincular emocionalmente con el sexo opuesto o el mismo, es la que recomiendan los especialistas para darle el primer dispositivo de este tipo.

“El Fortnite no es el enemigo. Es como era el boliche en nuestra época”, nos aleccionó el psicopedagogo del colegio de mi hija en una reunión de padres horrorizados porque sus hijos de 13/14 usan todo su tiempo libre en la Play. El punto clave es el límite, igual que cuando a los dos años se pasaba a tu cama y vos no podías o no querías devolverlo a la suya. El límite: fácil es decirlo, difícil es hacerlo. Pero, ¿alguna de ustedes creyó que la maternidad iba a ser fácil?

Mis hijos tienen 11 y 14. Intentamos ser una familia con límites, pero admito que el que más los pone es el padre. El celular, por ejemplo, no se usa en la mesa, como tampoco hay televisor en la habitación donde comemos. Los dispositivos tienen una cantidad de horas para usarlos por día. ¿Que si lo aceptan con tranquilidad? Para nada: en verano, las discusiones por el tema se acrecientan. Pero hay que desenchufar a una determinada hora, levantarse a otra, ir a la colonia y a entrenar. Algún día hay un permitido, pero es eso: la excepción y no la regla.

En lo cotidiano, yo me alié con el celular. Los sigo en sus redes, desde lejos (¡ni se les ocurra darle like a una foto de sus hijos y menos a una de sus amigos!), les mando (y me mandan) memes, comparto con ellos información que les interesa e información que a mí me interesa que conozcan, con su ayuda ahora estoy intentando descifrar TikTok. Entiendo que el celular es parte hoy del mundo de un adolescente como lo es parte del mundo de un adulto. La cuestión es salir con el registro, manejar por el carril de la derecha, y no pasarse de los 80 kilómetros por hora.

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[…] hace unos días que para los chicos el celular es como manejar un auto. Me di cuenta de que yo misma me subo a ese auto y salgo a correr una picada. A veces, muchas, es […]

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