La lucha diaria de los hijos y las pantallas

Ana Fischer (38) es mama de una nena que está por cumplir tres años que, aunque nos parezca raro, no consume “pantallas”. Sí, leíste bien. Y en este punto creo que todas, como mamás, envidiamos un poco a Ana en esto de no haberle dado a su hija la posibilidad de entretenerse con un celular.

Licencia y profesora en comunicación social y a cargo del proyecto digital Crianza Cibersegura (www.crianzacibersegura.com), asegura que es posible limitar el uso de las pantallas a nuestros hijos, aunque a veces creamos que remamos contra la corriente.

Desde su blog y sus redes sociales brinda consejos sobre ciberseguridad, difunde investigaciones relacionadas con problemas de Internet y el uso de pantallas y da consejos sobre cómo lograr una desintoxicación digital por medio de prácticas de bienestar como mindfulness.

“El proyecto surgió a partir de mi maternidad y darme cuenta como muchas amigas mamás le daban los dispositivos digitales a sus hijos sin precauciones de ciberseguridad”, cuenta Ana. “Armé este proyecto para hablarle exclusivamente a la mamá que está en mil cosas y no tiene tiempo para investigar sobre el tema, para que se sientan acompañadas”, explica.

​Pero la idea dejó de estar solamente relacionada con las cuestiones técnicas de seguridad y evolucionó y creció muy rápido “porque más allá de lo técnico, lo que sucede es que las mamás estamos maternando muy solas y con escasas redes de apoyo. Entonces no se trata sólo de cómo bloquear contenido inapropiado, sino de cómo logramos limitar nuestro propio uso del celular y por qué sentimos que no queda otra que darle un celular o una tablet a un niño pequeño“, reflexiona.

Y acá juega mucho el haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago. “Justamente creo que éste es el quid de la cuestión –reflexiona Ana–, preguntarnos ¿qué nos pasa a nosotros con las pantallas?” “El primer paso es volver consciente esta situación –explica–; la percepción de que el tiempo que pasamos con los dispositivos es menor al tiempo real que nos insume”.  Y es que un adulto promedio toca la pantalla más de 2500 veces al día. Luego, darnos real cuenta de la percepción del tiempo que pasan los niños frente a los dispositivos “ellos están expuestos a niveles sin precedentes en la historia de la humanidad y no sabemos si lo que entendemos por solo un ratito es mucho o poco”, ilustra. Por este motivo es fundamental informarse sobre los perjuicios de las pantallas y todo lo que se pierden los niños por estar con ellas. Y en tercer lugar no poner en la misma situación de madurez a los niños que a los adultos. Es decir, “si yo adulto tomo vino en la cena no significa que mi hijo también pueda hacerlo porque su hígado y cuerpo no están preparados. Entonces si yo tengo que trabajar con el celular no significa que mi hijo pueda usarlo sin límite”, ejemplifica Fischer, quien es argentina, pero reside en Uruguay.

“Cuando comencé con Crianza Cibersegura –cuenta –, tenía una postura relativista con respecto a las pantallas. Pero, luego de haber leído decenas de investigaciones aportadas desde las neurociencias y la psiquiatría infantil no me quedan dudas de lo perjudicial que son en la infancia“.  “Los cerebros en desarrollo quedan atrapados y sobrecargados de estímulos. El desafío para quienes transitamos caminos de crianza respetuosa y consciente es poner sobre la mesa nuestras contradicciones”, considera.

​Como contamos al principio su hija no usa pantallas. Te preguntarás ¿cómo la entretiene, no? “Ella es mi pequeña gran maestra con la que aprendo cada día. Me inspira mucho observarla y facilitar su autonomía y auto regulación. El hacer tareas juntas como cocinar, limpiar, ordenar. Todo es oportunidad de juego y aprendizaje. Trabajo mucho el estar en el aquí y ahora. No todo es color de rosas y justamente creo que ahí está la verdadera riqueza. Cómo sostener el aburrimiento, los no cuando se enoja, cuando necesito hacer algo e insiste en otra cosa de la que en ese momento no puedo ocuparme”, señala.

Por eso, para ayudar a sus seguidores en esta difícil tarea de la desintoxicación digital armó varios ebook, que se pueden descargar gratuitamente desde su web “26 ideas de juegos anti pantallas” y la “valija de cuentos, poesías y canciones”.

También recomienda, para nenes más grandes, usar Scratch como un programa sencillo para ir introduciendo conceptos de programación y robótica o la página web commonsensemedia.org, que indica la edad adecuada de los videos juegos, de qué se trata cada uno y el nivel de adicción que tienen. Por ejemplo, explica, “Fortnite es para mayores de 13 años y se está usando sin reparo incluso en chicos de siete y ocho. Otro juego muy extendido es Minecraft, cuya edad permitida de uso es a partir de 8 años.

“De todas formas, aclara, la referencia y medida más precisa es observar al pequeño: cómo se comporta, cómo reacciona cuando se acaba el tiempo estipulado, cómo duerme, cómo juega”.

Desde su cuenta de Instagram (@crianzacibersegura), Ana brinda charlas en vivo y entrevistas a distintos especialistas. También ofrece encuentros y talleres y este año sumó las asesorías online, para ayudar a las familias que necesitan aprender a manejarse día a día con los dispositivos, en la crianza de sus hijos.  Gracias a sus consejos muchos papás y mamás han podido revertir casos de sobre-exposición a pantallas y también aprender a regular su uso.

 

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