Trastornos alimentarios: el monstruo en casa

El video de Oriana Sabatini, en el que la joven cantante contó que sufre trastornos alimentarios, impactó y se hizo viral. Y también impactaron las palabras de su mamá, Catherine Fulop. Porque nos exponen a todas y a todos. ¿Podemos tener el monstruo en casa y no darnos cuenta? Sí, podemos.

Catherine habló de su impotencia. De que su hija estaba bien porque “nunca fue ni gorda ni flaca”. “Era muy difícil, porque uno no terminaba de darse cuenta si realmente era así, porque ella lo ocultaba. Yo le preguntaba si había comido y me decía que sí. Siempre la vi comiendo y la vi bien”, contó a los medios. “Los padres tienen que estar más atentos”, recomendó.

El tema nos interpela, en especial a los que tenemos hijos e hijas adolescentes (porque si bien los trastornos alimentarios afectan principalmente a las mujeres, no hay una cuestión de género acá). ¿Cuáles son los signos que a los padres tienen que llamarnos la atención? Desde Mayo Clinic, enumeran estas señales de advertencia para amigos o familiares de que una persona puede sufrir bulimia o anorexia:

  • Preocupación constante por el peso
  • Percepción corporal distorsionada y excesivamente negativa
  • Mirarse con frecuencia al espejo para ver los defectos que se perciben
  • Restringir estrictamente la ingesta de alimentos mediante dietas o ayuno
  • Consumo repetitivo de cantidades grandes de comida de una sola vez
  • Seguir dietas estrictas o ayunos después de comer en exceso
  • Preocupación por los alimentos, que a veces incluye cocinar comidas elaboradas para los demás, pero no comerlas
  • Saltar comidas
  • Negar el hambre o poner excusas para no comer
  • Comer solo unos pocos alimentos “seguros” bajos en calorías
  • Adoptar rituales rígidos para las comidas o la alimentación, por ejemplo, escupir la comida después de masticarla
  • Negarse a comer en público
  • Ir al baño justo después de comer o por largos períodos
  • Exceso de ejercicio
  • Presencia de llagas, cicatrices o callos en los nudillos o las manos
  • Daño en dientes y encías
  • Cambio en el peso
  • Inflamación de manos, pies, cara y mejillas
  • Recuento de células sanguíneas anormal
  • Fatiga, insomnio, mareos o desmayos
  • Pigmentación azulada en los dedos de la mano
  • Cabello fino o quebradizo, o pérdida de cabello
  • Ausencia de menstruación
  • Estreñimiento y dolor abdominal
  • Piel seca o amarillenta
  • Intolerancia al frío
  • Ritmo cardíaco irregular
  • Presión arterial baja
  • Deshidratación

Ante la duda, consultar siempre con un profesional especializado. Una entidad que se dedica a esta problemática es ALUBA, que tiene un formulario de contacto en su web https://aluba.org.ar/

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