¿Cómo comer con menos sal?

En mi casa, hace años que libro varias batallas alimenticias. Una de ellas es no comprar galletitas. La otra, la que más me cuesta con el resto de la familia, es reducir el consumo de sal. ¿Alguna vez se pusieron a pensar por qué le ponemos sal a todo? No hay una necesidad, tiene que ver con un hábito adquirido por siglos, pero que en este contexto de epidemia de enfermedades no transmisibles y con la gran cantidad de alimentos procesados que consumimos, es peligroso.

Los argentinos comemos más del doble del sodio diario recomendado por la Organización Mundial de la Salud (son cinco gramos al día, el equivalente a una cucharadita al ras de sal fina). Y ya desde chiquitos los acostumbramos a nuestros hijos a comer con sal, porque sí. La hipertensión infantil no es un mito, y a un chico que se acostumbra a comer con mucha sal, le costará más cambiar el hábito.

Hasta el 17 de marzo, se celebra la Semana Mundial de Concientización sobre el Consumo de Sal. ¿Usan demasiada sal en tu casa? Acá, algunos consejos para cuidarte y cuidar a los tuyos.

  • No lleves el salero a la mesa. Te aseguro que, si lo tienen ahí, es más probable que lo usen.
  • No ponerle sal a la comida sin probarla. Muchas veces lo hacemos mecánicamente.
  • Poner menos sal al cocinar. Condimentar con hierbas y especias. Yo soy más de las especias y uso un montón el pimentón, la pimienta, el curry y el masala. Probá con cuáles te llevás mejor.
  • Usar métodos de cocción que resalten más el sabor de los alimentos, como cocinar a la plancha, al horno o a la parrilla.
  • Reducir el consumo de alimentos con mucho sodio, como los fiambres, embutidos, quesos y procesados.
  • Leé las etiquetas. Muchas dicen el porcentaje de valor de sodio recomendado y otras, cuando tienen un valor muy alto, directamente te ponen el número absoluto y no el porcentual: ojo a esto.

 

Foto: Organización Panamericana de la Salud

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