Que nunca termine el verano

Tendría 10 años cuando miraba por la tele una serie española que se llamaba “Verano azul”. En una playa en el Mediterráneo, un grupo de chicos descubría el amor, el despertar sexual, el dolor, la felicidad y la muerte. Y, también, aprendían, como decía la canción, que “el final del verano llegará”.

Leo un post de @juliana.lamelza con una foto de una pileta y me trae a la mente algo que pensé hoy mientras caminaba por la calle, sentía el calor y sentía que era ya parte de los últimos: en los días en que el calor se empieza a ir, deseas que sea verano por siempre.

Soy team primavera. Octubre es mi mes favorito. Si tengo que elegir invierno o verano elijo verano, pero sin demasiada convicción, como en las elecciones en las que no tenés un candidato claro. Pero hay algo en el final del verano, que me hace querer atrapar estos días por siempre. Como las últimas horas en la playa, en la que te quedas, como en la foto hasta que la oscuridad cerrada te dice que ya es hora de irte.

Será porque las jornadas son más largas y me dan la ilusión de que puedo hacer más cosas. Será porque en verano empieza el año y el reseteo es la esperanza de un nuevo comienzo. Será porque las vacaciones están frescas en la memoria y la energía. Será por el recuerdo de veranos pasados. Será porque soñamos con el próximo verano. No sé si es por algo de esto o por todo esto, pero aunque no amo el verano, me da nostalgia que nos deje.

Quizás la razón la tenga Emilia, la sobrina de Valeria. Quizás no quiero que se vaya el verano porque es “la estación que disfrutas más que nunca de todo, en especial de las personas que amas”.

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